<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" >

<channel><title><![CDATA[JULI&Aacute;N LASPRILLA - Blog]]></title><link><![CDATA[https://www.julianlasprilla.com/blog]]></link><description><![CDATA[Blog]]></description><pubDate>Wed, 26 Jun 2024 15:02:08 -0700</pubDate><generator>Weebly</generator><item><title><![CDATA[SUBJETIVIDADAD DEL DELINCUENTE]]></title><link><![CDATA[https://www.julianlasprilla.com/blog/subjetividadad-del-delincuente]]></link><comments><![CDATA[https://www.julianlasprilla.com/blog/subjetividadad-del-delincuente#comments]]></comments><pubDate>Sat, 13 Feb 2016 00:39:09 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.julianlasprilla.com/blog/subjetividadad-del-delincuente</guid><description><![CDATA[ &#8203;La experiencia y significado que se tiene del cuerpo y la subjetividad suscita una realidad compleja, constituida por la interrelaci&oacute;n de factores biol&oacute;gicos y ps&iacute;quicos (en el campo individual) y tambi&eacute;n pol&iacute;ticos, hist&oacute;ricos, sociales y culturales (en el campo colectivo), que involucran al sujeto en un despliegue de representaciones, imaginarios, s&iacute;mbolos, pr&aacute;cticas y discursos sociales que construyen las identidades, los cuerpos  [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<span class='imgPusher' style='float:right;height:0px'></span><span style='display: table;width:auto;position:relative;float:right;max-width:100%;;clear:right;margin-top:0px;*margin-top:0px'><a><img src="https://www.julianlasprilla.com/uploads/8/8/4/8/8848238/4094230.jpg?250" style="margin-top: 5px; margin-bottom: 0px; margin-left: 20px; margin-right: 10px; border-width:0; max-width:100%" alt="Picture" class="galleryImageBorder wsite-image" /></a><span style="display: table-caption; caption-side: bottom; font-size: 90%; margin-top: -0px; margin-bottom: 0px; text-align: center;" class="wsite-caption"></span></span> <div class="paragraph" style="display:block;">&#8203;La experiencia y significado que se tiene del cuerpo y la subjetividad suscita una realidad compleja, constituida por la interrelaci&oacute;n de factores biol&oacute;gicos y ps&iacute;quicos (en el campo individual) y tambi&eacute;n pol&iacute;ticos, hist&oacute;ricos, sociales y culturales (en el campo colectivo), que involucran al sujeto en un despliegue de representaciones, imaginarios, s&iacute;mbolos, pr&aacute;cticas y discursos sociales que construyen las identidades, los cuerpos y las subjetividades. De este modo el nacimiento del sujeto, y por ende de su subjetividad, est&aacute; antecedido por ciertas condiciones hist&oacute;ricas que hacen posible la validez y el sentido de las relaciones existentes entre sujetos y objetos. En consecuencia es menester que, para comprender este fen&oacute;meno, se explore la manera en c&oacute;mo se ha construido el sujeto hist&oacute;ricamente. Y es aqu&iacute; donde Michel Foucault, en su libro: <em>Vigilar y Castigar: el nacimiento de la prisi&oacute;n (1976), &nbsp;</em>elabora un an&aacute;lisis geneal&oacute;gico sobre la forma en c&oacute;mo las sociedades occidentales modernas, a partir de las relaciones de poder y las pr&aacute;cticas sociales de control, vigilancia y castigo, engendran un tipo particular de ser humano, de sujeto, un cuerpo d&oacute;cil y disciplinado, de una subjetividad volcada hacia una objetividad.<br />&nbsp;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Foucault indaga sobre las condiciones hist&oacute;ricas que hicieron posible la aparici&oacute;n de una nueva forma de castigo, la penalidad correctora, cuya manifestaci&oacute;n m&aacute;s latente es la instituci&oacute;n carcelaria. Esta nueva pr&aacute;ctica social no apunta, como suced&iacute;a con la penalidad premoderna y absolutista de los suplicios, al castigo f&iacute;sico del reo, cuyo cuerpo se castigaba severamente como consecuencia de la falta, considerada una ofensa al monarca, sino que, sin dejar de incidir sobre el cuerpo, se dirige evidentemente a la reforma del comportamiento, a la transformaci&oacute;n de la mente del transgresor.<br />&nbsp;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El poder supervisor, no se dirige a la reparaci&oacute;n de la falta cometida sino a la modificaci&oacute;n del psiquismo del infractor. A trav&eacute;s de las t&eacute;cnicas minuciosas y saberes vinculados a esta penalidad correctora se configur&oacute; un nuevo tipo de subjetividad: la subjetividad del delincuente. El prop&oacute;sito del presente trabajo se centra en hacer un an&aacute;lisis del proceso de subjetivaci&oacute;n del delincuente en la prisi&oacute;n.<br /></div> <hr style="width:100%;clear:both;visibility:hidden;"></hr>]]></content:encoded></item></channel></rss>